

En México, existen dos regiones importantes del Estado de Jalisco: El Valle y Los Altos, los cuales se encuentran en el centro del movimiento del tequila. El Valle se encuentra en las tierras bajas del estado, mientras que “Los Altos”, como su nombre los dice, se encuentra en las tierras altas.
La región de los altos es rica en arcilla roja, suelo rico en minerales y temperaturas más frescas. Debido a esto, los tequilas elaborados en las tierras altas son más dulces y de sabor tropical.
La región del valle tiene un terreno volcánico, por lo cual los tequilas son más bien, terrosos y llenos de cualidades herbáceas.

En relación con el agave que se cultiva en cada región, existen numerosas variables que influyen en el sabor final del tequila. Factores como el tiempo de cultivo, la ubicación, los cultivos vecinos, la distancia entre las plantas, el uso de productos químicos en el suelo, la disponibilidad de nutrientes, el clima y la temperatura de la región, así como la cantidad de lluvia recibida, son todos determinantes.
Cada región posee su propio “terroir,”. Dicho término francés equivale al español “terruño,” ambos originados del latín “terra.” Este concepto se ha adoptado en varios idiomas para describir una región geográfica específica que describe los elementos naturales y las influencias específicas de una zona en la agricultura.
Estos factores y muchos más influyen en el sabor del agave. No se debe olvidar la importancia de la fuente de agua, ya que algunos expertos consideran que el Valle de Tequila posee una fuente de agua superior, lo que también puede afectar el perfil de sabor del tequila.
Sin duda, cada tequila producido en las diferentes regiones tiene características distintas que generan un sabor único. La decisión de compra ya dependerá del consumidor, las tendencias y otros aspectos de la industria.